Un lugar para educar

Seguro que te estás haciendo esta pregunta pero... ¿Quién es Cucu Mama?.

Soy Noe, asesora educativa y una reciente bimama primeriza que se ha reinventado así misma.

Quiero enseñarte mi casa, un lugar para educar desterrando viejos hábitos educativos.

La maternidad tradicional no encajaba conmigo. La crianza ha cambiado, ahora tenemos  muchas opciones y se da paso a una maternidad más consciente y respetuosa.

Cuando tienes un hijo mayor de espíritu libre y un bebé cuya personalidad está aún por descubrir, la cosa se convierte en una auténtica aventura y un reto diario.

Gracias a ellos, descubrí un mundo nuevo, podemos conocerlo juntas.

¿Te apuntas?

 

un lugar para educar

Mi peque fue toda una inspiración.

Sentí la necesidad de hacer una crianza diferente, más Montessori y dándome la oportunidad  de vivir la maternidad y  su infancia con plenitud.

Mi hijo mayor, es un niño de temperamento fuerte, con un nivel de intensidad máximo tanto en las emociones positivas como en las negativas.

El sistema educativo tradicional es algo que no se adapta muy bien a él, así que en casa seguimos una filosofía distinta mientras lidiamos con las idiologias opuestas de la escuela tradicional, donde al no ser el típico niño "standard", sumiso, como lo quiere el sistema, siente la mayor frustración que un niño de espíritu libre como él puede tener.

Aquí es donde me adentré en la pedagogía Montessori, una educación respetuosa sin castigos, (aunque ya os adelanto que no es una educación fácil). Y un filosofía zen para conseguir el autocontrol necesario para poder educar en calma.

Los padres de niños con una fuerte voluntad tenemos un gran reto por delante cada día, pero créeme si te digo que valdrá la pena, siempre que no esperes resultados a corto plazo.

Ver el mundo a través de sus ojos.

Cuando era bebé, ya apuntaba maneras. Sus ganas de decirme lo que necesitaba y sus llantos insaciables por no saber como hacer para que le entendiera me pusieron en modo alarma. Si quería tener una crianza respetuosa, tenía que controlar mis nervios, algo nada fácil en situación de caos emocional.

Es ahí donde me di cuenta de la necesidad que tienen los bebés de comunicarse. Es algo que hacen constantemente, pero no les entendemos.

Ejemplo: cuando se rascan los ojitos o se tocan la oreja es señal de que tienen sueño. Si se chupan el puño es porque tienen hambre. Siempre nos dicen cosas a través de sus manos, pero los adultos no captamos esas señales y muchas veces las interpretamos a nuestra manera. Así que pensé... ¿qué tal si usamos la lengua de signos para entendernos mejor?. 

La idea no es mía. Los "babysignos" se usan desde hace mucho tiempo, pero hasta que no vi la película "Los padres de él" no se me ocurrió investigar sobre el tema. Para que luego digan que ver la tele es malo, jeje.

Gracias a la lengua de signos, pude tener una herramienta más para completar el tipo de crianza que quería tener. Con esto solventé mis sofocos de ver llorar al peque y no lograr entenderle. El peque contento por poder decirme lo que quería y yo más.

Los signos son la clave para cubrir las necesidades de los más peques y su uso tiene muchos beneficios.

  • Evita las frustraciones entre padres e hijos.
  • Para los peques es más fácil hacer gestos y hablar a través de ellos, que articular palabras.
  • Los hermanos mayores disfrutarán signando a sus hermanos pequeños a la vez que aprenden un idioma.

Mientras llegaba el momento de hablar, decidí darle al peque la herramienta de poder comunicarse conmigo. Decirme lo que necesita o como se siente. La verdad que, la carita de alegría que pone, cuando me dice algo con sus manos y ve que le entiendo a la primera, es algo que queda grabado para siempre en el corazón. Haberle ayudado a comunicarse a través de la lengua de signos ha sido y es una experiencia maravillosa que me llena como madre.

Por eso, quiero que vivas esa experiencia maravillosa.

Un mundo que no te dejará indiferente a través de los signos, la pedagogía Montessori y algo de ingenio.

Manos que educan el alma.

 

 

Sus manos hablan directamente al corazón.