Crianza

Quiero dejar de gritar a mi hijo. Reto del rinoceronte naranja

rinoceronte naranja

Hoy es uno de esos dí­as difí­ciles en los que el peque tiene un berrinche. Está en esa fase de autoconocimiento de sus emociones. Como es normal para su edad aún no sabe canalizarlas bien. Pero yo sé­ o se supone que sé hacerlo. La verdad, es que siempre he sido una gritona, en casa siempre lo han sido conmigo, así­ que mi consciente y subconsciente no conocen lo que significa solucionar un problema o frustración con calma. He decidido que es hora
de cambiar.
No quiero ser una madre gritona, no quiero que mi hijo crezca entre gritos. Si lo que quiero es que controle su ira y frustración y la canalice de una forma menos agresiva, tengo que empezar por cambiar mi actitud. Su mayor ejemplo soy yo. Así que me he propuesto hacer el reto del rinoceronte naranja y así­ de paso ganamos toda la familia. Tampoco gritará a mi marinovio. ¿Y que es eso del rinoceronte naranja? ¿Cómo se empieza?.

dejar de gritar

La procedencia de este reto viene de Estados Unidos. Una madre con 4 hijos se dio cuenta de que gritaba a sus hijos demasiado y decidió que eso debía cambiar. Para conseguirlo inició lo que ella llamó el desafí­o del rinoceronte naranja. Hizo una página web donde ponía sus logros, sus fracasos, sus trucos para no gritar y aunque le costó conseguirlo, finalmente lo consiguió. Ya lleva 4 años sin gritar. Para empezar debemos seguir los siguientes pasos (su creadora nos propone los pasos en su página web).

Paso 1.

Reconocer que necesitas cambiar. Este es un primer paso. Sino reconoces que haces mal, difícilmente encontraréis motivación para cambiarlo. Cuesta, y mucho cambiar. No será un camino de rosas. Yo leí­ en un artí­culo que el ser humano necesita 21 dí­as exactos para que algo se convierta en costumbre así­ que si superas los 21 primeros dí­as me imagino que después el camino será más fácil.

Paso 2.

Marcarse un objetivo. Esto debe ser un objetivo que no te sea muy complicado o muy frustrante. Por eso lo mejor es marcarse un objetivo a corto plazo y después ir subiendo. No debe ser un objetivo vaguete. Yo, por ejemplo me he marcado la meta de una semana y me he puesto un plano en la nevera con un imán. Según vaya superando los días lo irás moviendo. Cuando lo consiga me marcará el objetivo de lograrlo durante 2 semanas seguidas, luego 1 mes y así­ poco a poco. Hay que escoger una meta que nos ayude a gritar con menor intensidad y a la vez nos da confianza.

Paso 3.

Compartir el objetivo, para rendir cuentas. Contarlo a los familiares, amigos etc, de esta forma el objetivo es más real y no se queda en algo que quedó en algún rinconcito de tu mente. De esta forma te podrán dar un tirón de orejas sino lo cumples y te esfuerzas más para conseguirlo.

Paso 4.

Crear una red de apoyo para poder sobrevivir al desafío. Deberá estar compuesto por 4 tipos de personas.

  1. Aquellas a quien puedas llamar cuando sientas ganas de rendirte, para que te anime a seguir y te digan que lo estás haciendo muy bien.
  2. Aquellas a las que les puedas escribir cuando sientas necesidad de gritar y sabes que contestarán rápido para decirte que no lo hagas.
  3. Tus propios hijos, éstos se darán cuenta cuando estás a punto de gritar y te lo harán saber en seguida. (En mi caso es tan peque que no va a saber frenarme, así­ que el reto se me va a hacer duro).
  4. Una comunidad de Facebook. Allí encontrarás ánimos en los días malos (que los habrá) y refuerzo en los dí­as buenos. (yo estoy en este grupo de Facebook por si os animáis al reto que os sirva de referencia).

Paso 5.

Identificar los motivos que nos hacen gritar. Esto nos ayudará a tener un control de la situación antes de que suceda. Nuestro cerebro creará un sistema de alarma y nosotros ya habremos hecho un plan de emergencia. (Algunas veces no lo recordaremos, pero la clave está en no rendirse).

Paso 6.

Practicar lentamente. Dejar de gritar, al igual que dejar de fumar y muchos otros vicios, no es algo que se consiga de un dí­a para otro. Por tanto, cuando hay necesidad de gritar no hay que forzarse a dejar de hacerlo de golpe sino hacerlo gradualmente. En los comienzos se puede gritar pero lejos de los niños o de la persona que te irrita en ese momento. (En el baño, en el dormitorio con la puerta cerrada, en un cojín, etc).

Paso 7.

Practicar y practicar. Con la práctica conseguiremos tener más autocontrol sobre nosotros mismos.

Paso 8.

Mantener la meta siempre presente. Buscar alternativas que nos ayuden a recordar el reto. Poner el naranja de moda en tu armario y/o en la decoración del hogar puede ayudar. Yo por lo pronto me haré una pulsera de color naranja a crochet. Como buena “crochetera” que soy. Quizás me haga un collar de lactancia a juego.

Paso 9.

Repetir y volver a empezar de nuevo si se vuelve a gritar. No vale hacer trampas, si se ha gritado hay que volver a empezar desde el principio. El dí­a 1 vuelve a estar en nuestro reto. No debemos frustrarnos por ello. Será divertido y enriquecedor ver cuantas veces hemos vuelto al principio eso nos motivará un montón para volver atrás las menos veces posibles

Paso 10.

Celebrar los triunfos. Tachando en el calendario los días que no has gritado o como hará yo, un dí­a especial a modo celebración al final de la semana (si es que llego).

Paso 11.

Mantener la calma para dejar de gritar. Aquí­ es donde me he propuesto aprender algo de mindfulness. Me ayudará a concentrarme en los momentos duros, analizar que está pasando y que es lo que me hace alzar la voz y buscar la manera de no hacerlo y calmarme.

Paso 12.

Recordar que no estamos solos.


Ahora solo me queda ponerlos en práctica uno por uno, tener paciencia y mentalizarme de que puedo lograrlo. Os animo a hacer el desafío conmigo. Entre todos podemos lograrlo y apoyarnos. Nos vendrá bien sentirnos arropados en los momentos débiles ¿Verdad?.¿Te animas?


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